¿Qué es la tasación de obras de arte?

La colección de obras de arte mueve a un gran público en la actualidad. Y es que hay personas cuya afición es la de comprar objetos antiguos de gran valor, para incluirlos en sus museos privados y exhibirlos, o por simple gusto.

Dentro del mundo de las obras de arte sobresale la figura del tasador, que no es otra cosa que el profesional que se encarga de estimar el precio determinado de esas obras, que pueden ser de cualquier tipo: un cuadro, ánforas, estatuillas y básicamente todas aquellas que tengan un carácter significativo.

Hoy en día, existen varios cursos y programas que otorgan a sus estudiantes el título de perito tasador en obras de arte. Algunos de estos cursos incluso tienen créditos ECTS, que los facultan para la elaboración de informes periciales.

Tasar obras: ¿para qué sirve?

Ante esa información, surge la duda de saber cuál es la importancia de un tasador de obras de arte. Para entenderlo, primero hay que preguntarse cuáles son sus funciones.

Un perito es capaz de valorar obras de arte de carácter privado y también las pertenecientes a una empresa, así como aquellas que corresponden a particulares. Además, puede poner precio a los bienes culturales; es decir, a los que están incluidos dentro del capital de una nación.

Otra incógnita que gira en torno a este perfil profesional es con qué objetivo se tasan las piezas. Si se trata de antigüedades que forman parte del patrimonio cultural de una zona, el tasador hace su trabajo para determinar su valor y calcular la importancia histórica que tienen. Además, cuando se les pone un precio es posible declararlas como un BIC (Bien de Interés Cultural).

Pero tasar obras antiguas también implica, en muchas ocasiones, al sector privado. Aunque la Ley de Patrimonio Histórico de España prohíbe la comercialización de objetos de estas características, hay algunos que están dentro del patrimonio privado.

Una empresa, por ejemplo, puede contratar a un experto para tasar muebles, tasar esculturas u otras piezas que consideren valiosas. ¿Con qué fin?, con el de calcular cuáles son sus activos y asignarles un valor en términos de dinero.

Esto les permite tener un comodín para adquirir préstamos e incluso se pueden utilizar como moneda de cambio para ciertas transacciones, ya sea con otras entidades o con el fisco.

En el caso de los particulares, es casi lo mismo. Una persona que posea un cuadro de algún pintor famoso puede solicitar los servicios de un técnico que sepa cómo tasar pintura y, de esa forma, establecer el valor del activo para utilizarlo como pago de una deuda o, simplemente, calcular una herencia.

Importancia del tasador de obras de arte

Hacer la tasación de algún bien histórico es importante, sobre todo si se desea asegurar la pieza. Las compañías de seguros exigen tener el informe de un experto que avale cuánto es el valor estimado de la obra de arte para, a partir de ahí, fijar el precio de la póliza: cuanto más valiosa sea, más costará asegurarla.

Existe la figura del perito judicial, que puede tasar una escultura o cualquier objeto con valor histórico y cuyos servicios tienen relevancia jurídica. Generalmente, las personas que se mueven dentro del mundo del arte se forman para poder calcular legalmente el precio de estos bienes.

Pero quizá la importancia más relevante que tiene un tasador de obras de arte es que no solo le asigna un valor numérico a la misma, sino que verifica su autenticidad. De hecho, dentro del proceso de tasación existen dos variables: la catalogación del bien y la tasación propiamente dicha.

En la primera etapa, se estudian todas las características del objeto, el período histórico al que pertenece, su autenticidad y otros elementos. En la segunda etapa, la de tasación, es cuando se le asigna un precio. Estos pasos son de vital importancia en el mundo del arte.

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